domingo, 3 de junio de 2012

La filatelia y la niñez


A penas el niño llega a una edad en que comienza a interesarse por algo más que los juegos, no falta algún familiar que, siendo filatelista, decida que debe de seguir su ejemplo coleccionando estampillas. Y sin más ni más, le obsequia un álbum de sellos postales, un lote de estampillas mundiales y algunos elementos de mucha utilidad para el arte de coleccionarlas. El pariente al efectuar el obsequio, sostiene ante los padres que le preguntan extrañados la razón de ese regalo tan singular, que la filatelia es un elemento de cultura. Que el niño aprende mediante ella geografía, historia y otra serie de materias que le son necesarias para sus estudios posteriores.

                                                 
Si bien lo que se dice es cierto, creo que quien procede, lo hace erróneamente; pues el filatelista nace, no se hace. Es lo mismo que pretender que todos los niños sean futuros médicos, abogados o ingenieros, sin tener en cuenta sus inclinaciones. Sabemos positivamente que la filatelia sirve para enseñar o mejor dicho para dotar de una cultura preescolar complementaria de la que el estudio brinda. Pero de allí, a querer que todos los niños coleccionen sellos o se transformen en filatelistas en potencia es bastante difícil.


No hay que pretender hacer del que ha nacido para artista, un hombre de ciencia o viceversa. Repito, el filatelista es como el artista que nace. Su inclinación por los sellos se manisfestará en él sin que nadie lo incite. Le bastará ver una colección para que nazca en él, de inmediato, el deseo de tener otra igual. La filatelia ha llegado a ser un arte científico y no podrá ser filatelista quien no tenga predisposición para ello. Dejen que el niño coleccione sellos si esa es su inclinación, pero no pretendan nunca obligarlo a que cultive la filatelia si ésta no le agrada. Es muy posible que se haga de él, no un filatelista, sino un simple acumulador de figuritas.


Al niño se le puede introducir a la filatelia preparando una colección particular de alguna o varias clases. Usándose en cada caso, una colección diferente para cada materia. En las colecciones temáticas o por imagen no hay límite. Pueden coleccionarse flores, mapas, reyes, navegantes, poetas, filósofos, ejemplares de la fauna: pájaros, peces, mamíferos, insectos, etcétera. Algo muy importante, es que los niños cuando coleccionan por la imagen, esto los aleja de la preocupación económica y mercantil, que tanto perjudica a la filatelia. Se colecciona pura y exclusivamente por el placer que la colección proporciona.


Luego la misión, en cada caso, agregar entre las hojas del álbum una explicación detallada de cada uno de los ejemplares que se encuentran en la misma. Si se tratara de personajes, una corta biografía de los mismos, si fueran animales una pequeña explicación de la especie a que pertenecen, lugares que habitan. Los mapas se dividirán por países, exponiendo en cada caso, en la parte superior de la hoja del álbum de datos históricos del país adonde están situados. Estos datos podrían ser: ubicación, extensión, población, capital y forma de gobierno.
   

Esta enseñanza de la filatelia en esta forma, tiene que dar sus frutos entre los niños, pues se haría en forma clara y entretenida y despertaría en ellos el deseo de hacer su propia colección. Esta es la manera en que un niño puede ir adquiriendo poco a poco y sin mucho esfuerzo, el conocimiento filatélico que le será de mucha ayuda en el futuro.


Para terminar diré que la filatelia en la niñez reúne un encanto especial. Enseña al niño la práctica del orden, el reconocimiento de lo importante. Inculca el sentido de la perseverancia y de la superación, ya que si siente real inclinación a la misma, tratará por todos los medios a su alcance de superar a los otros niños en sus conocimientos y de conseguir reunir una colección más completa. En pocas palabras: servirá para encaminarlo por el sendero de las virtudes y nunca le ocasionará mal alguno.








Philately and childhood



Hardly a child reaches an age when interest begins to more than just games, not missing a family member who, being philatelist, decides he must follow his example collecting stamps. And without further ado, presents him with an album of stamps, a batch of world stamps and some very useful items for the art of collecting. The relative in making the gift says to parents who ask the reason surprised that such a unique gift that philately is an element of culture. The child learns through it geography, history and a number of subjects that are necessary for their future studies.


While what it says is true, I think that whoever comes, it does wrongly, as the philatelist is born, not made. You might as well pretend that all children are future doctors, lawyers or engineers, regardless of their inclinations. We positively know that the use of philately helps to teach or, better said, provides a complementary preschool culture than the study gives. But from there, to want all children to collect stamps or potentially becoming stamp collectors it is quite difficult.


Do not pretend to have been born for an artist, a scientist or vice versa. Again, the philatelist like the artist is born. His inclination for the stamps will show on him without any urge. To see a collection will be enough to be born in him, immediately, the desire to have one just like it. Philately has become a scientific art and will not be a philatelist if he does not have predisposition for it. Let the child collect stamps if that’s the inclination, but do not try to force the child to cultivate philately if he does not like it. It may well make of him, not a philatelist, but a simple gatherer of figurines.


A child can be introduced into philately by preparing a special collection of one or several subjects. Being used in each case a different collection for each subject. Between the thematic collections or by image there is no limit. They might collect flowers, maps, kings, sailors, poets, philosophers, wildlife: birds, fish, mammals, insects, etc. Something very important is that when children collect by the image, this takes them away from the economic and commercial concern, which harms philately the most. It collects only and exclusively for the pleasure that the collection provides.


Next would be the mission, in each case, to add some sheets to the album with a detailed explanation of each of the specimens that are in it. If there were characters, a short biography of them, if they were animals a small explanation of the species to which they belong, places they inhabit. The maps will be divided by country, stating in each case, on top of the album sheet the country’s historical data where are located. These data could be: location, extent, population, capital and governance.


This form of teaching philately, might bear fruit among children, as they would in a clear and entertaining way be, awaken in them the desire to make their own collection. This is the way a child can acquire little by little and without much effort, philatelic knowledge that will be helpful in the future.


In closing I will say that collecting stamps as a child meets a special charm. Teaches children the practice of order, recognition of what is important. It instills a sense of perseverance and overcoming, because if he or she feels real inclination to it, will try by all means in their power to overcome the other children in their knowledge and get together a more complete collection. In short, will serve to lead down the path of virtues and will never do any harm.

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