viernes, 13 de julio de 2012

11° - Chaoyang, China

¡¡Gracias Yumiao!! Ya llegó tu sobre con tu carta, la postal, las estampillas, la moneda y la pulsera que me enviaste. ¡¡Muchas gracias por TODO lo que me envias!!

Thank you Yumiao!! Your envelope finally arrived with your letter, the stamps, the coin and the bracelet you sent me. Many Thanks for EVERYTHING that you sent!!


Foto/Photo: Wang Chuanshu & Chen Shouqing
Vista del Palacio Taihe después de la nevada / View Taihe Palace after the snow

10° - Pornichet, Francia

¡Gracias François! Recibí tu sobre con tu carta y la postal.



10° - Pornichet, France

Thanks François! I got your cover, your letter and postcard.


Foto/Photo: Michel Le Coz
Alterna playas protegidas y promontorios rocosos. / A succession of sheltered beaches and rocky headlands.

9° - Ypres, Bélgica

¡¡Gracias Thomas!! Recibí hoy el sobre con tu carta y las estampillas que me mandaste.






9° - Ieper, Belgium


Thank you Thomas!! Got your letter, cover and the stamps you sent today.



8° - Agios Dometios, Chipre

¡Gracias Nasia! Recibí el día de hoy tu sobre con tu carta y las estampillas que me mandaste. 



8° - Ayios Dhometios, Cyprus

Thank you Nasia! Today I received your cover with your letter and the stamps you sent.

7° - Zwolle, Países Bajos

¡Mi primer postal de Postcrossing! ¡¡Gracias Blauwvinger (Dedos Azules) por la bonita postal, el sobre y sobretodo por agregar las estampillas que me enviaste!!



7° - Zwolle, Nederland

My first Postcrossing postcard! Thank you Blauwvinger (Blue Fingers) for the nice postcard, the cover and specially the stamps you added!

Foto/Photo: Hamar
Vistas de Holanda / A view of Holland

6° - Nugegoda, Sri Lanka

¡Gracias Ravindra! Gracias por tu sobre y las estampillas que me enviaste.


Thank you Ravindra! Thanks for your wonderful cover and also for the stamps you added.



miércoles, 11 de julio de 2012

Un bonito cuento



En esta ocasión me he tardado un tanto en escribir pues estuve teniendo problemas "técnicos", que Gracias a Dios ya pude solucionar. Y me costó decidir el tema del cual les quería hablar, pero mejor decidí compartirles este pequeño cuento.

 

Un sello nos cuenta
por Ninive Ahmed Khairi Mahdi

No soy ni grande ni pequeño, señoras y señores; soy sencillo y muy modesto. Todos me conocen y soy muy popular. Tanto los adultos como los niños me profesan un gran afecto. Tengo una prima que se llama Carta. Somos amigos inseparables y nuestra historia es larga de contar. Nací en una maternidad especial: la imprenta de sellos de correos; por eso me llamo Sello de Correos. Creo que mis particularidades son muy conocidas, pues me presento de manera muy característica. Trajes de encaje en las orillas, colores varios, según el tema de mi existencia. No se puede adivinar ni mi edad, ni mi sexo; sin embargo, mis antepasados, si lo tienen. Y como soy de una nueva generación, permítanme que les cuente aquí, brevemente, mi vida.

La escena se desarrolla en la Oficina de Correos. Una gran caja de cartón se abre en una oficina del Centro Filatélico. ¿Qué es lo que puede contener? ¡Cosa extraña! Sellos, nada más que sellos amontonados: por fin, se respira aire puro; ¡que alivio!

Aprovechémonos.


No, esto no es más que el principio de la historia. La aventura no hace más que empezar. He aquí que los empleados de correos se ponen cada vez más serios en su trabajo. Nos colocan acá y allá, según nuestro valor. Hay personas que se atreven a llevarnos hasta la ventanilla, para ponernos en venta. Y aquí comienza el sufrimiento.

Fijénse ustedes; cuando una persona nos invita a salir de nuestra prisión, el empleado de ventanilla se apresura a separarnos de nuestros camaradas y llega el momento de la despedida para siempre. Damos un nuevo paso irrevocable.

¡Estamos perdidos!


Pero nuestra querida prima Carta viene a nuestro encuentro. La persona que acaba de comprarnos nos pega en nuestra prima, y nos ponemos los dos a recorrer el mundo, a ciegas, en un saco miserable. Nos espera después el matasello. Se nos proponen interesados por vía aérea, marítima o terrestre; sin embargo, no nos es dado elegir; en cuanto a los trayectos, los ignoramos, pues pasamos nuestro tiempo en ese saco...

De todos modos, nos sentimos orgullosos, pues nos es dado a cualquiera en este mundo, hacer un recorrido como el que a nosotros se nos ofrece. Estamos en todas partes, en América, en Europa, en Asia… en casi todos los lugares del mundo, por muy remotos que sean, nos utilizan para el envío de las cartas, de tarjetas o de paquetes. Quizás piensen ustedes que esto es hacer turismo en grande. Pues no; aunque ello parezca agradable, las condiciones en que se desarrolla nuestra existencia no siempre es favorable, y a veces, hasta dan lástima tan pronto como llegamos a nuestro destino, caemos en otras manos. A veces, tenemos suerte, pues encontramos gente simpática; pero a veces también, nos someten a un trato atroz; nos arrugan, y a veces, nos echan al fuego; ya pueden ustedes ver cuáles son a veces nuestras peripecias.


Las personas simpáticas con nosotros, son esos amables coleccionistas de sellos que nos acogen tan bien en su casa. Como son muy pulidos en todo cuanto hacen, nos liberan con esmero de esa maldita cola que nos ata a nuestra prima Carta. Nos encontramos inesperadamente con nuestros colegas en el álbum de sellos. ¡Que alegría volver a vernos! Celebramos nuestra fiesta contándonos nuestra vida y comunicándonos unos a otros las últimas noticias. Creo que ésta es para nosotros nuestra mayor felicidad. Vivimos tranquilos, bien tapaditos y protegidos del frio y del calor.

En cambio, lamentablemente, se acabaron los viajes; y se acabo el turismo; ¡qué lástima! Sin embargo, uno se siente mejor que antes, y cuando nuestros coleccionistas nos intercambian, las condiciones de encaminamiento ya no son las mismas que antes, por el contrario, se ve que valemos ahora más, y nos tratan con gran esmero.

En cuanto a las personas antipáticas, no volvamos hablar de ellas; inspiran tristeza…

Así es como vivimos. Si tan sólo pudiéramos hablar, manifestar cuanto quisiéramos sugerir, ¡que agradable sería! Pero, ¡ay!




A nice story

This time I took a bit to write because I was having “technical” problems, which Thank God I was able to solve. And it was hard to decide the issue of which I wanted to talk, but I decided to share this short story.


A stamp tells
by Ninive Ahmed Khairi Mahdi

I am neither big nor small, ladies and gentleman, I am simple and very modest. Everyone knows me and I am very popular. Both adults and children profess me great affection. I have a cousin called Letter. We are inseparable friends and our history is a long story. I was born in a special maternity: the printing of postage stamps that is why my name is Stamp. I think my attributes are well known, as I stand very characteristically. Lace dress, various colors, depending on the topic of my existence, you cannot guess my age or my gender, but my ancestors do have it. And since I’m a new generation, let me tell you, briefly, my life.

The scene is set in the Post Office. A large cardboard box opens in the Philatelic Center office. What does it hold? Strange! Stamps, nothing but crowded stamps: at last, we can breathe fresh air, what a relief!

Let us take advantage.


No, this is only the beginning of the story. The adventure is just beginning. Behold, postal workers get increasingly serious in their work. We are placed here and there, as our value. There are people who dare to bring us to the window to be sold out. And here begins the suffering.

Let me tell you, when someone calls us out of our prison, the teller is quick to separate us from our comrades and it’s time to say goodbye forever. We take another irrevocable step.

We are lost!


But our dear cousin Letter comes to meet us. The person who just bought us now sticks us to our cousin, and we get the two to travel the world, blindly, in a miserable bag. We are now expected by the postmark. They are offered interested as by air, sea or land, but we are not able to choose, in terms of routes, we ignore it, because we spent our time in the bag…

Anyway, we are proud because we are given to anyone in this world. Take a tour as far as we are offered. We are everywhere, in America, Europe, Asia… in almost all parts of the world, however remote. We are used to send letters, cards, postcards or packages. You might think that this is doing big tourism. Well, no, though it may seem nice, the conditions under which we develop our existence is not always favorable, and sometimes even feel sorry as soon as we reach our destination, we fall into other hands. Sometimes we are lucky, they are nice people, but sometimes, we are subjected to appalling treatment, shriveled, and sometimes, we are thrown into the fire, and you can imagine our adventures.


The sympathetic people with us are these kind stamp collectors who are hosting us so well at home. Because they are highly polished in everything they do, we are carefully released from the damn glue that binds us to our cousin Letter. We meet unexpectedly with our colleagues in the stamp album. What a joy to meet again! We held our party and communicating our lives telling each other the latest news. I think this is for us our greatest happiness. We live quiet, well covered and protected from cold and heat.


However, unfortunately, no more travel and tourism, what a pity! But, one feels better than before, and when we are exchanged, routing conditions are no longer the same as before, on the contrary, we are worth far more, and they treat us with great care.

As for the unfriendly people, let’s not talk about them, they inspire sadness…

This is how we live. If only we could talk, we would like to express what we want to suggest, that would be nice! But, oh!